viernes, 12 de febrero de 2010

corazón borracho de fracasos

Por ese corazón borracho de fracasos, dando traspiés barranco abajo y sin enfocar un agujero por el que deslizarse hasta el pasado. Por esos pies perdidos, y esas piernas que te pierden, que llevan a ninguna parte y a todas a la vez. Por esa mirada ausente soñando con el pasado, porque el mañana nunca llega, y cuando llega ya pasó. Por esas manos temblando, que cuando quietas aburren y cuando se mueven encienden, portadoras de tus palabras y estremecedoras de mis poros, tranquilas cuando hablas y cuando no… temidas. Por ese pecho despierto que a descubierto ataca y acongojado sufre, que cuando llega el ocaso sale y cuando acaso empieza, él se despereza ojalá en sábanas de raso y no en el fardo que tienes por almohada. Que se arruga cuando se moja, como todos los demás. Acaso importa. Qué más dá. Es el que tienes y no va a cambiar. Que el que quiere cambio, está a disgusto y el que a disgusto está, mal lo quiera o lo quiera ya, es que no puede esperar. Porque el que espera se ahoga, y el que se ahoga… morirá.

¿y quién tiene más suerte, el que sabe su muerte o el que la espera mañana? El primero lo sufre, tal vez en silencio, contando el tiempo, o tal vez riendo y burlando a lo oscuro. Conociendo tu hora, ¿qué es ahora, sin demora, tu vida? Una ristra de alegría, niña mía, permíteme dudarlo, sin embargo. Restando lo que te resta y sumando lo que tuviste, sólo queda dividirlo entre lo que perdiste y multiplicarlo por los que has conocido. Que dicen que no es una vida perdida la que ha sido en compañía, aunque si estamos por confesiones, no me queda más cojones que citar a aquel que decía: mejor solo que en mala… que para gustos, los colores y que no es lo mismo el sol que la luna, ni los días con lluvia, ni las tardes contigo que sin ti. Porque amar será compartir, pero yo soy egoísta y te quiero sólo para mí. Si los demás están ahí, menos mirar y más actuar, que las cosas no se hacen solas ni solos parecemos estar. Que si somos muchos, hay para todos, y si todos miramos al cielo… quién sabe qué habrá por allá. Agua, aire, gente que nos mira… porque si nosotros miramos también ellos lo harán, y vaya cuadro de estupidez unos a otros mirando y ninguno encontrando nada. Porque el que nada no se ahoga, y volvemos a empezar. Si te mueves, no me avises, que ya me enteraré; y si la vida te cambia, que lo hará, me moriré. No te preocupes, tarde o temprano, tú también.

Artemisa Espinosa. Escrito a 29 de Jul de 2008.


Con esta entrada comienzo una nueva sección, tal vez menos arquitectónica. Pero con la [romántica] idea de que la arquitectura está en todas partes (y en todo momento, y en toda persona...), creo que es interesante enlazar las ideas desde su propia concepción hasta todos los medios de expresión de éstas, y uno de ellos, es la palabra.

5 comentarios:

bluebones dijo...

Yo veo positivo que haya algo "menos arquitectónico"... así esto como que va cogiendo más cuerpo >: )

saludos.



(lo de la verificación de palabra me resulta algo deleznable... he tenido que poner "hypol"... hypol! (?¿)

arthie dijo...

jajaja muchas gracias!! la verdad es que este tipo de entradas habían sido ya demandadas por varios visitantes del blog... :P y ya está, por fin!

lo de la verificación... me lo apunto!!

lu dijo...

Por esa mirada ausente soñando con el pasado, porque el mañana nunca llega, y cuando llega ya pasó.

....

:) me gusta piojo

arthie dijo...

gracias!! a mi esa frase me encanta, la verdad...

arthie dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.